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Gritos y violencia para que deje su hogar, lo que Carmelita denunció ante el Congreso

«He recibido varios citatorios falsos para desalojar mi hogar de parte de Eleazar Sánchez, ahora se han convertido en amenazas: Carmelita»

Desde hace unos años, se han interpuesto varias denuncias de personas indígenas contra los Asentamientos Tarahumares  A. C., específicamente en el caso del Asentamiento Carlos Arroyo. En esta ocasión veremos el caso de Carmelita, residente en el asentamiento desde hace más de 13 años.

Carmelita ya vivía en Chihuahua, en casa de sus patrones donde trabaja en el servicio doméstico, ellos también aportaron recursos para la construcción de los asentamientos hace 15 años.

“Cuando llegué a la colonia se percibía un muy buen ambiente, había comunicación y convivencia entre  vecinos, jugabamos voleibol, realizabamos nuestras danzas y ceremonias y había muchas actividades para niñas, niños y jóvenes; era un lugar cómodo y que te hacía sentir segura pero ahora que las cosas cambiaron a mal, pienso ¿por qué me tuve que venir a meter aquí?” explica Carmelita.

Al comienzo, cuenta Carmelita, cada quién hacia lo que le tocaba y cooperaba en la comunidad. Todos manteníamos la costumbre de arreglar y limpiar los patios. También había actividades deportivas en donde las señoras, adolescentes, niños y señores jugábamos voleibol por las tardes o se daban platicas. Ahora el asentamiento esta dividido y no hay reglas.

Carmelita ha sufrido varios abusos, fue víctima de violencia familiar y al lograr separarse de su marido alcohólico, empezó otro infierno de acoso y abuso, pero esta vez, por el administrador del asentamiento Eleazar Sánchez.

Empezó a recibir varios citarios falsos para abandonar el asentamiento.»Eleazar me empezó a decir continuamente que me fuera de la casa, ya no con citatorios sino con amenazas, dejó de aceptarme el dinero de la cooperación y luego a reclamarme frente a todos cuando la comunidad se reunía el no haber dado del dinero» comentó con preocupación Carmelita.

En una ocasión, cuando Carmelita trabajaba en una casa hogar, Eliazar le pidió que le diera su refrigerador para usarlo en una guardería, Carmelita aceptó por la necesidad de pensar en las niñas y niños, ella podía entregar su refri. Sin embargo, Eliazar la presionó para que lo entregara incluso antes de limpiarlo con gritos, y justo al entregarlo lo llevó a otra casa, que no era una guardería sino una casa familia  a quien el administrador vendió el regrigerador.

“Desde que llego este administrador se descuidan las casas. Antes revisaban las casas buscando qué hacía falta para arreglar, ahora hay muchas casas que ya tienen el techo caído o goteras. Y se han presentado quejas ante la administración, pero no han sido atendidas”

A las mujeres que están solas es a las que más maltrata y desaloja el administrador, cuenta Carmelita, con los hombres no se mete. Todas las personas del asentamiento ya viven asustadas, ahora hay desigualdad en precios de renta, antes era una cooperación las casas grandes tienen $400 de renta y $200 las chicas, los amenazaron con que sino compraban la casa se tendrían que ir. Ahora las compran porque les da miedo decir que no, es gente que necesita esos espacios y no tendrían a donde ir si se fueran de un lugar en el que ya tienen tanto tiempo viviendo. Para la venta se están pagando 600 pesos semanales aproximadamente, hasta completar una cifra de 75 mil pesos.

Desde que llegó este administrador se descuidan las casas, antes revisaban las casas buscando qué hacía falta para arreglar, ahora hay muchas casas que ya tienen el techo caído o goteras. No deben de vender estas casas dado de que es de una dependencia de asociación civil sin fines de lucro.



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