Opinión

Conceptos y contextos, si importan. Foro de paz o pacificación

Familiares de víctimas saltaron al templete del Foro de Pacificación para encarar al gobernador Javier Corral

El Foro realizado en Cd. Juárez el martes pasado, que la futura secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero denominó por la Paz y la Justicia, cuando lo anunció, inesperadamente se convirtió en un foro por la pacificación y reconciliación

Para muchos seguramente eso no tiene relevancia alguna. Un servidor piensa lo contrario. Los conceptos y contextos importan. México no enfrenta una guerra interna, sino una grave crisis humanitaria por la escalada de violencia e ingobernabilidad que vivimos.

En este contexto, los conceptos de pacificación y reconciliación no son—desde mi punto de vista—los más adecuados para dar respuesta a las demandas de justicia, paz y seguridad de la ciudadanía. Por el contrario, su abstracción, genera confusión y se presta a la distorsión.

Una muestra de ello es la reacción asumida por familiares de víctimas que saltaron al templete en el Foro para encarar al gobernador Javier Corral para que les diera audiencia y también al ya presidente electo Andrés Manuel López Obrador a quien de frente le dijeron que “sin justicia no hay perdón” en respuesta, al exhorto que hizo de “estar dispuestos a perdonar”, con el argumento de que “La violencia no se puede enfrentar con violencia, el mal con el mal”, que cerró con la frase “olvido no, perdón sí”.

La distorsión corre a raudales en medios de comunicación y redes sociales, aprovechando la falta de un marco conceptual preciso en estos sensibles temas.

Difunden por ejemplo que el gobierno entrante, tiene como propósito dar amnistía a los delincuentes y criminales y perdonar a los funcionarios corruptos, lo que es totalmente falso. Queda claro que no puede haber amnistía a por delitos de lesa humanidad.

Que la pacificación y la reconciliación del país del que se habla hoy, es por la vía de llegar a acuerdos con los grupos criminales, lo que ya no sólo es una falsedad sino también una perversión.

Confusiones y distorsiones, insisto, son consecuencia del galimatías conceptual en que infortunadamente se ha incurrido.

Una cosa es la paz y otra la pacificación, de la misma manera que la justicia y la reconciliación

La PAZ es sinónimo de armonía, tranquilidad, estabilidad. La PACIFICACION es el acto, proceso y/ o conjunto de actividades diplomáticas, humanitarias o militares que se llevan a cabo con el fin de lograr suspender un conflicto bélico o social.

Justicia y reconciliación  son conceptos muy diferentes. La primera es un derecho humano universal que obra y juzga con apego a la verdad y otorga a cada uno lo que le corresponde. La segunda es el restablecimiento de la concordia y la amistad entre partes enfrentadas, en el caso de México, no puede ser entre victimarios y víctimas, sino en todo caso entre Estado y sociedad.

Para evitar mas confusiones y distorsiones consideró es  importante definir el marco conceptual de los dos ejes que se abordaron en el foro: el de la pacificación y el de la reconciliación.

La pacificación del país, en términos sencillos no es otra cosa que la poner fin a la violencia  que durante dos sexenios “nos dejaron un país de muerte, desesperanza, dolor y tristeza”  como bien dijo Tatiana Clouhiter.

Se requiere para ello, atender y resolver en primer término las causas que la generan y contener sus efectos y junto con ello, poner freno a la desorganización, descoordinación, corrupción y complicad de las corporaciones policiales de los tres niveles de gobierno, mediante un plan estratégico integral que contenga la violencia y prevenga el delito.

Eje fundamental de ese plan estratégico integral, es la justicia transicional, que es una rama del derecho internacional para salir de situaciones de conflictos armados, ya sean internacionales o internos y poner freno a las violaciones graves y masivas a los derechos humanos, como bien la define la Revista Nexos, en su edición del 16 de marzo del año en curso.

Los pilares o principios de la justicia transicional son la verdad, la justicia, la reparación del daño a las víctimas y las garantías de no repetición, que dan sustento a reformas institucionales como las Comisiones de la verdad para acompañar a las víctimas en los procesos jurídicos para esclarecer los hechos y reparar el daño causado por la violación de sus derechos humanos, así como  mecanismos jurídicos de reconciliación como como la amnistía, el indulto y el perdón.

Desde un enfoque socio-político, la reconciliación debe entenderse como un proceso continuo de reconstrucción del tejido social, de las instituciones legítimas y legales constituidas, bajo un orden democrático estable.

No hay otra forma—en mi opinión—de aplicar  la justicia y abrir el diálogo abierto, diverso y plural que se impulsa para hacer frente a la violencia y proyectar con bases sólidas un futuro viable para todos los mexicanos y redimir a las victimas de la crisis humanitaria que millones de mexicanos padecen.



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