Opinión

Equidad de género y lenguaje incluyente

Este sábado será en Chihuahua la marcha anual lésbico gay, que se inserta dentro de la polémica de los Derechos Humanos y la inclusión social, así como las cuotas de género en los espacios de poder, donde se pretende conseguir una participación igualitaria de hombres y mujeres en los puestos de elección popular como diputaciones y presidencias municipales.

La polémica la dividiremos en tres partes: el tema del machismo en su dimensión social y electoral, el tema lésbico gay y el lenguaje incluyente. Para empezar ya no existe una demarcación generacional como en el pasado cuando se dividía en niñez, adolescencia, juventud, madurez y tercera edad, por lo del lenguaje.

Ahora tenemos la generación X, la generación millenial y la Z llegando, donde percibimos distintas perspectivas en los temas de este artículo, así como distintos contextos generan desafíos radicalmente encontrados para abordar y resolver los atavismos de los privilegios hombre mujer, porque existimos en contextos radicalmente diferentes, porque un contexto urbano resulta radicalmente diferente de lo sucedería en el campo, donde implosionaría en las comunidades vulnerables, como las etnias indígenas de todo el planeta, no sólo de México, que siguen sobreviviendo practicando sus atavismos y roles de épocas ancestrales.

A lo largo de la historia cuando las culturas llegan a su etapa de civilización, con la llegada de las enormes metrópolis, la masa urbana se vuelve más tolerante y “civilizada”, y la homosexualidad deja de ser un tabú social, sucedió en Roma en el Siglo 1 D.C., en Atenas en el 200 A.C., en Alejandría, Tebas en las últimas dinastías egipcias, en Persepolis y en Tenochtitlan como actualmente sucede en las grandes capitales del mundo occidental donde a la generación millenial ya no les quita el sueño. Así como la mujer en algunos casos gozó de mayor libertad, pero cabe hacer mención que esta situación sucedía básicamente en las elites.

En cuanto a la política, en los partidos políticos voy a dividir en dos tipos de organizaciones, las que practican más menos una ideología y las que no. En las primeras el ascenso de una mujer a las posiciones de liderazgo depende en gran medida de sí misma y su deseo de llegar al poder, mientras que donde se práctica un ejercicio cínico, ahí el billete y la cama influyen.

Ahora bien, preguntémonos: ¿Qué ha aportado significativamente a la política chihuahuense el que ya tengamos mujeres, fuera de las aportaciones que han realizado algunas de ellas en lo personal?, ¿mejoró la política, las decisiones se sensibilizaron o humanizaron? Es aquí donde se puede salir con la cantaleta de que las mujeres exitosas en la política se masculinizaron y que todavía no han llegado las que deberían estar, o sea las que no le entran a competir por el poder y esperan les caiga del cielo.

Por último, “el lenguaje incluyente”, que en mi generación se denominaba como “los buenos modales” incluido el “lenguaje decente” quedó atrás. Como decían nuestras mayores y nuestros mayores, empezamos a tener un lenguaje de carretoneros sin importar el sexo, porque suponían que las majaderías y la vulgaridad eran propios de las personas sin educación.

Hoy hay manuales para privar a las palabras de un género determinado, como presidente-presidenta, juez-jueza, banquera-banquero, ingeniero-ingeniera y existe un nutrido sector que imagina que dejar de utilizar la palabra hombre para referirnos a la humanidad ayudará a combatir el machismo y sobre todo la violencia contra la mujer especialmente cuando hablamos de la violación y el homicidio.

Bajo este punto de vista el piropo subido de tono, el albur y el chascarrillo se extinguirán, lo que está por verse es si el lenguaje incluyente impactará sobre los índices de violencia de género, donde cualquier análisis se estrellará ante el argumento de que “hay que hacer algo”.

Finalmente, un elemento que influye en la construcción de roles de género es la literatura, donde influye en las niñas y niños entrar en contacto mediante los cuentos infantiles, ¿habrá que reescribir la literatura de 30 siglos? La pregunta al final del día es: ¿Será factible realizar un análisis honesto dentro de una discusión polarizada, ideologizada y politizada?



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