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Feminismo descolonial, trabajo de jóvenes en sierra veracruzana

«Se generaliza trabajar la violencia hacia la mujer desde un punto urbano, pero no comunitario. Necesitamos interculturalidad»: Citlaxóchitl Castillo

En la comunidad indígena de Zongolica, Veracruz, la joven Citlaxóchitl Castillo de 22 años trabaja feminismo descolonial, brindando acompañamiento e información a 50 mujeres acerca de equidad de género, violencia, derechos humanos, derechos sexuales y reproductivos, entre otros. Con más de un año de labor, hoy en día estas mujeres salen a marchar a la calle exigiendo sus derechos. 

«No más violencia para la mujer», «nosotras somos voz de las que han sido silenciadas», «yo no elijo planchar camisas, por eso me levanto a marchar en las calles», son algunas de las frases que se leen en carteles y pañuelos en náhuatl creados por un grupo de 50 mujeres indígenas que han estado recibiendo acompañamiento sobre temas de violencia, autoestima y derechos de las mujeres en la comunidad de Zongolica, Veracruz.

Juntas crearon su propio feminismo descolonial o feminismo indígena. Éste hace referencia a quitar la perspectiva de imposición a manera de colonización en comunidades, y darles la libertad de la construcción de su propia definición y ejercicio de feminismo con base a su cosmovisión. Este grupo de mujeres adolescentes, jóvenes y adultas han tenido una vinculación y acompañamiento por Citlaxóchitl Castillo.

Castillo actualmente está estudiando la Licenciatura de Gestión Intercultural para el Desarrollo, y hace poco más de un año decidió comenzar a trabajar lo que es conocido como demenismo decolonial en la comunidad náhuatl de Zongolica. En este lugar la participación en espacios públicos es derecho de los hombres y las mujeres están destinadas a estar en casa, el cuál ha sido uno de los principales retos. Además, ella explicó que es muy común la violencia doméstica y el maltrato físico de parte de sus parejas, misma violencia que es normalizada por los habitantes de esta comunidad.

«La interculturalidad es lo principal a tener en cuenta cuando trabajas en comunidades»: Citlaxóchitl Castillo

Antes de comenzar el trabajo en la comunidad, ella elaboró una investigación donde encontró seis tesis sobre prevención de violencia, embarazos no deseados y mujeres en la sierra, sin embargo ninguna tenía la perspectiva de interculturalidad, al notar esto fue como decidió formar su proyecto de feminismo en torno de esta visión.

Citlaxóchitl Castillo Quechulpa

La interculturalidad y este tipo de feminismo descolonial busca llevar estos temas de equidad de género, de feminismo, de derechos de la mujer a las comunidades sin querer imponer un enfoque urbano. Lo principal es respetar a la comunidad y adaptar el tema a ella, comentó Citlaxóchitl.

Para trabajar interculturalidad hay muchas metodologías, indicó, las que ella ha aplicado son la metodología vinculada y la participativa. La primera habla de llegar a la comunidad, observarla y analizar en qué áreas puedes trabajar y cómo ser aceptada por los habitantes. Ubicas a líderes dentro de la comunidad, quienes comúnmente son sacerdotes, maestros y presidentes municipales, y compartes el proyecto para que posteriormente te presenten a la comunidad.

Para el proyecto ha sido apoyada por su maestra Anabel Ojeda y por la encargada del Instituto de las Mujeres en la comunidad, una náhuatl llamada María Yolanda. Citlaxóchitl tiene una función de enlaces, imparte temas a las mujeres de la comunidad y a la vez invita a otras personas facilitadoras de temas que quieran trabajar en comunidades indígenas.

«Hay mucha desinformación e injusticia, me mueve el coraje»

Dentro de la comunidad, uno de los retos más grandes para Citlaxóchitl ha sido que la tomen en serio. «Soy indígena, soy mujer y soy joven, el paquete perfecto para duplicar el trabajo para que te escuchen dentro de la comunidad». Al principio la llamaban «chinola» que en nahuátl significa «gente de fuera». Pero poco a poco fue creando vínculos con los habitantes.

Dentro de la comunidad hay muchas mujeres que sienten que valen menos por su sexo, por su lengua o por su edad, por lo que ella busca deconstruir. El primer tema que se aborda dentro de los talleres es el de autoestima, de ahí se pasa a temas de violencia, salud, prevención del embarazo y derechos de las mujeres.

«Lo que me ha llevado a querer trabajar estos temas, por una parte es haber vivido de cerca la violencia. Mi bisabuela la vivió, al igual que mi abuela y mi padre de parte de sus parejas, yo he vivido violencia por mi color de piel y por ser mujer», apuntó.

«El motivo del proyecto es que quiero ayudar a que ya no haya más abusos para las mujeres de comunidades indígenas», recalgó, «informándoles dónde pueden acudir por ayuda, qué es violencia, cuándo la sufren, cómo pueden trabajar su autoestima y reconocer que son personas y son valiosas. Me siento contenta estar viendo avances y que ellas mismas empiecen a proponer y decir qué necesitan por medio de las manifestaciones».



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