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Chihuahua envía ayuda humanitaria especializada: Médicos sin fronteras

La Dra. Ana Lilia Banda Orozco forma parte de una asociación llamada médicos sin fronteras, este organismo busca ayudar a las personas de todo el mundo cuando pasa por conflictos bélicos o fuertes epidemias

En Chihuahua la Dra. Banda es una de las tres personas que forman parte de médicos sin fronteras, siendo una Dra. de Cd. Juárez y un anestesiólogo de esta capital quienes conforman el equipo. Es muy difícil encontrar personas que estén dispuestas arriesgar su vida de tal manera, exponerse a situaciones difíciles y trabajo excesivo por ayudar a los demás. Ella nos habla de su amplia experiencia y sucesos en el mundo.

Dra. Ana Lilia Banda OrozcoEs egresada de Medicina General de la UACH, aunque en un principio no tenía seguro el querer estudiar medicina, recibió la motivación de uno de sus maestros.

«En el segundo año de la carrera, nos cuenta, vi una serie de televisión llamada “Sala de emergencias”, dónde aparecía un médico que se fue con médicos sin fronteras y desde ahí me intereso mucho. Entonces decidí que quería ser parte de esta asociación y lo logré»

Para entrar a médicos sin fronteras debes tener 2 años de experiencia, si haces el servicio social en una zona rural te lo cuentan como un año. La Dra. Ana Banda trabajó un año en la Procuraduría General de Justicia en el C4 y en previas en el canal. Después de juntar lo necesario de experiencia, presentó su solicitud a MSF, pasó por una entrevista, un examen y fue aceptada. Ingresó a los 25 años, en el 2010.

«Honestamente, pertenecer a médicos sin fronteras es algo que veía muy lejos y cuando me dijeron que fui aceptada no lo podía creer. Al principio estas emocionada y nerviosa, pero mientras más te vas dando cuenta de qué serás parte cambia el asunto, no sabes lo que va a pasar, cómo será el tema de tu seguridad, dónde estarás, tu familia, cuando vas a poder hablarles, cuando vas a volver y si en verdad sabes lo suficiente como para aportar algo» comentó.

Ha ido a 11 misiones, en 3 ocasiones repitiendo país, en total solo ha visitado 7 lugares diferentes del mundo. El primer destino de esta mujer fue a Nigeria en el 2010.

En mi primera misión me mandaron a Nigeria, dónde había una epidemia de cólera. Llegué, me dijeron “Tu eres la supervisora, tienes que entrenar a todos los enfermeros de aquí” y yo no tenía experiencia enseñándole a alguien más, nunca en mi vida me había hecho cargo de supervisar a alguien que no fuera yo misma. Desde ese momento tenía que decidir si eso era para mí o no. Estar ahí es trabajar y estudiar 24 horas del día básicamente.

Se necesita tener una cabeza muy muy fría y ser muy paciente, porque tienes que enseñar desde como tomar signos vitales y temperatura, como dar dosis correctas de medicamentos cosas que aquí cualquier persona con estudios de salud sabe. Tienes que ser muy paciente y flexible, porque así como te pueden pedir esa primera misión para cubrir una necesidad específica el entorno puede cambiar.

En Nigeria yo iba por cólera, pero después hubo un brote de sarampión y me cambiaron ahí, después hubo meningitis y desnutrición. También el estar abierto a que te estén dando más responsabilidades es muy necesario, a veces tienes que supervisar, hacer reportes, capacitar personal o atender pacientes de forma directa.

División y Misión

Medicos sin fronteras esta dividió en 5 secciones; Holandesa, Belga, Española, Francesa y Suiza. Cada una tiene sus diferentes proyectos, dentro del personal hay un jefe de misión, coordinador de logística, coordinador de recursos humanos, coordinador de finanzas y el coordinador médico. De aquí cada pequeño proyecto tiene un coordinador de proyecto, un referente médico, un referente de logística y médicos y especialistas. En médicos sin fronteras, el 10% son médicos. Actualmente la doctora ejerce como coordinador médico.

En médicos sin fronteras lo que tratamos de hacer es transferir conocimientos a los demás. Muchos de los países en los que estamos el nivel de educación no es muy alto, entonces nosotros como personal de médicos sin fronteras siempre tratamos de transferir conocimiento. A los enfermeros les damos más responsabilidad de la que tendrían aquí en México, allá podrían hacer un poco más. El chiste es viajar para ayudar y hacer que esa ayuda deje conocimiento en las personas de la región.

Después de Nigeria, a  mi me mandaron 4 meses a entrenarme en Mozambique sobre cómo diagnosticar, tratar y darle seguimiento a pacientes con VIH/SIDA y tuberculosis.

Luego de estos cuatro meses la enviaron a Brasilandia, dónde estuvo tratando durante todo el año pacientes con VIH y tuberculosis.

Siempre estas en constante preparación o te brindan el material necesario si es una rama que desconoces. MSF permite a los doctores poder ejercer su carrera ayudando a personas de todo el mundo y además seguir creciendo en conocimientos, también te apoyan si quieres ampliar tus estudios.

Como médico, en especial en zonas así tienes que volverte una persona muy fría, nos dice la Doctora  y dejar pasar muchas cosas manejando que no te afecte tanto. Porque en Nigeria, por ejemplo, llegaban niños y se te morían en cuanto los ponían en la camilla, uno tras otro, por desnutrición, por infección, porque no los vacunaban y les daban enfermedades como polio, hepatitis, todas esas cosas que se pueden prevenir con una vacuna barata que el gobierno les puede dar y no se las proporciona.

En conflictos bélicos como en Siria, también ver todo lo que está pasando y que lleguen niños amputados, sin padres, con quemaduras graves… todas estas cosas son muy fuertes. Pero aun así viendo todo lo malo tienes que tratar de ver lo positivo que estás haciendo.

Siempre me ha gustado trabajar con niños, porque cuando tratas a los niños también tratas a las mamás. Y las madres en todos los países siempre son iguales, me sorprende como manifiestan su alegría y se mantienen positivas, se quedan muy agradecidas. Ver a los niños que llegan súper mal y después de un tiempo salen caminando del hospital contentos y riéndose, que te agradezcan poder haber hecho algo por ellos y te recuerden, es de las experiencias más bonitas que hay.

Sudán del Sur

El país que más difícil con el que he tratado de forma física y acceso a servicios fue Sudán del sur, estuve ahí por 5 meses.

Había días en los que no teníamos agua para bañarnos o sólo se nos daba una cubeta con agua y con eso te tenías que asear. Tampoco contábamos con un baño, había una letrina y estaba llena entonces tenías que buscar alternativas. Dormíamos en tiendas de campaña, como 20 personas una al lado de otra sin privacidad ni espacio, tu ropa nunca estaba limpia por más que la lavaras, en otras ocasiones no había comida, en este lugar baje muchísimo de peso y regresé con el cabello como decolorado por la misma falta de nutrientes. Ahí era de tormentas de agua que hacían que siempre estuvieras cubierto de lodo.

En Sudán del sur, los rebeldes necesitaban ayuda y no tienen médicos. Pero nosotros siempre tenemos un acuerdo con toda la población y es que los pueden llevar al hospital y no les va a pasar nada, nosotros los protegemos.

No pedimos información de quién es ni que es lo que hizo, solo nos interesa qué tiene al cruzar la puerta de nuestro hospital, siempre se vuelven neutrales e imparciales, se les quita el uniforme militar, el título que tengan y se vuelven pacientes. Ya lo que pase después de que se va del hospital ya será lo que la vida le tenga destinado. Por esto nuestra organización es muy bien conocida.

Lo que me ha motivado a seguir en misiones de médicos sin fronteras ha sido ver la necesidad tan grande que hay y tener la conciencia de que si yo no estoy ahí, es muy difícil que alguien más vaya. Médicos sin fronteras requiere mucho personal médico, no todos están dispuestos.

Retos enfrentados

En Turquía trabajé en un hospital dentro de Siria, en aquel entonces yo era supervisora de aproximadamente 10 especialistas árabes, a mis 30 años.

Las conversaciones que manejábamos eran por vía Skype, dado que no nos permitían el paso a Siria por seguridad, de igual manera enviábamos todo lo que hacía falta manejado todo desde afuera. En la primera videollamada me preguntaron mi edad, especialidad, si estaba casada y de dónde era. Seis meses tardé para que confiaran en mi y me vieran con la capacidad.

En mis principios me costó trabajo que me tomará en serio el personal dentro de las misiones, principalmente porque era mujer y joven, poco a poco fui demostrando que no era un niña que nada más andaba por ahí paseándose.

Al estar trabajando con otros médicos en misiones de nacionalidades americana y europea, también fui juzgada por venir de México, ser mujer y mi edad. Pero fue lo mismo sobre probar que estaba al nivel. Ellos tienen conflicto para tratar infecciones como la diarrea y el diagnosticar sin aparatos tecnológicos, y fue de ayuda de que en México nos enseñan mucha clínica, hacer diagnósticos en base a síntomas y exploraciones físicas.

Guinea Bisao

El coordinador médico y personal administrativo, decide a quienes se manda según se requiera. Dependiendo a las necesidades del lugar se mandan a las personas, en Guinea Bisao por ejemplo no había ningún pediatra en todo el país.

Este fue el país más duro que me ha tocado, aquí quienes viajábamos éramos encargados de una unidad de cuidados intensivos pediátricos y había una tasa de mortalidad de uno o dos niños por día y teníamos unos 16 pacientes cada médico.

Las muertes se daban principalmente por el tiempo y estado en la que ya nos presentaban a los niños y la falta de capacitación y personal. En todo el país hay una escuela de medicina, donde los maestros son cubanos y enseña  a través de videos en una televisión. Es como enseñar medicina a través de Youtube durante 3 años. Con los médicos que trabajamos egresados de esta universidad, sabían diagnosticar lo más básico y eso a veces no diferenciaban bien entre algunas enfermedades con síntomas similares.

Chihuahua

La situación en la sierra del Estado de Chihuahua, es tan insegura. Me preguntan mucho por qué no me quedó a ayudar aquí en lugar de ir a otros países. Pero, por lo menos donde estoy cualquier cosa que me pasé se le va a informar a mi familia, aquí en Chihuahua si me voy a la sierra y me pierdo a nadie le va a importar lo que le pase a una doctora. Suena muy triste, porque yo sé que aquí hay mucha necesidad y carencias, pero en este Estado tenemos muchos médicos y cada vez van a salir más y en estos países a los que voy, no hay absolutamente nadie.

Refugiados

Con refugiados me ha tocado trabajar en África y en Turquía, la realidad que vive la gente después de una evacuación y desastres así, presentan las mismas cosas, por ejemplo los trastornos psicológicos en adultos y en niños.

Hay niños que se orinan en la cama en las noches, en Siria siempre están asustados por sonidos similares a las bombas, igual en África los niños temen porque los secuestren para volverlos soldados… lo que pasa es que la gente lo percibe de manera diferente por lo que vive, como en África los desplazados nunca tuvieron una vida digna, así que se cambiaron de un lugar no tan bueno a uno malo, no es tan drástico el cambio pero en contraparte personas que tenían una mayor calidad de vida al perder todo (títulos, propiedades, autos) para enviarlos a un campo de refugiados denotan mucha más depresión.

En los campamentos de refugiados siempre hay alegría, siempre están bailando y cantando. Las mamás con los hijos son muy cariñosas, se escuchan muchas risas. Siempre buscan el lado amable y le agradecen a Dios a partir de las circunstancias, son muy fuertes.

He aprendido muchísimo de medicina, de las personas y culturas. Agradezco mucho la oportunidad, he vivido cosas que jamás pensé que podía ver, lugares y experiencias, para las cuales yo no hubiera contado con la cantidad de dinero para poder estar ahí, aprender y ayudar.

En www.mff.mx puedes consultar toda la información y contactarte con médicos sin fronteras.



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