Opinión

UACH ¿continuidad o encrucijada?

Han transcurrido algunos meses desde la elección del nuevo rector, quien prometió, de igual forma que los anteriores, que transformaría la Universidad y que la llevaría al siglo XXI.

En realidad, y a la fecha poco sabemos si tal promesa al menos ya se concretó en un anteproyecto. Lo que sí sabemos es que la elección del director de la facultad de cultura del deporte, terminó en las manos de la camarilla que por años ha saqueado dicha facultad.

En este mismo medio se publicó recientemente las millonadas por concepto de cuotas estudiantiles, que las facultades cobran a sus alumnos y que en teoría entregan a sus respectivas mesas directivas, sin que haya hasta donde sabemos, la cabal y transparente comprobación de los destinos que se dan a tales recursos.

A la fecha nada sabemos de las auditorías que se practicaron a los recursos que entrega Conacyt a los programas de investigación del agua, mismos que fueron objeto de denuncias y escándalo en el pasado, especialmente a raíz de que se despidió a un director académico de la rectoría, enriquecido súbitamente.

Algo que me sorprende en el sector público, ya sea se trate de gobiernos o de universidades, es que siempre acuden al teatro del diagnóstico completo, integral, consensado, etc., etc., cuando se pueden adoptar algunas medidas concretas que se traducirían en una mejor calidad y diseño de los servicios, en este caso, de la educación universitaria.

Bastaría con que se instituyera “la cátedra por oposición”, donde mediante concurso público y abierto se eligieran los mejores profesionistas para las cátedras y los departamentos y programas y proyectos de investigación.



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